Espacio Violeta
Para poder dar inicio a este artículo lo primero que se tiene que definir es: ¿Qué es la bisexualidad? La bisexualidad es una orientación sexual donde un individuo se siente atraído tanto sexual como románticamente hacia personas de su mismo sexo y del sexo opuesto, hay también quienes incluyen a las personas de cualquier sexo e identidad de género.
Sin embargo, alrededor de esta orientación sexual se han creado una gran cantidad de mitos y estigmas que lo único que generan es invisibilizar aún más a esta minoría que se encuentra dentro de la comunidad LGBT+, no es nada inusual el escuchar como los bisexuales “solo están confundidos” o “están pasando por una etapa”, restándole importancia a dicha orientación sexual; todo esto por no mencionar como, al igual que la homofobia, la bifobia es palpable en la sociedad actual, especialmente en la Latinoamérica católico-cristiana donde cualquier expresión de la sexualidad y el sexo es condenada y juzgada con severidad. De igual manera se han creado estigmas alrededor de estas personas, como que tienen un apetito sexual insaciable, que tienden a ser infieles porque “le dan a todo lo que se mueve”, entre otros.
En la opinión de esta autora, estos estigmas se ven mas que nada reflejados en las películas pornográficas y proliferan en la mente de cada uno de los consumidores de dicho contenido pues se representa a la mujer (a parte de como un objeto sexual que existe por y para la satisfacción sexual del hombre) como alguien abierto a formar parte de tríos sexuales con otra mujer pues esta se declara como bisexual, y se crea todo este estereotipo de que porque se identifica como bisexual ya eso hace que desee estar con ambos sexos a la vez; que cabe recalcar que cada quien es libre de vivir y expresar su sexualidad a como mejor le convenga y le parezca, y quizás lo mencionado con anterioridad forma parte de las fantasías sexuales de personas bisexuales, mas esto no aplica en todos y cada uno de ellos.
Por otro lado, si no es el estigma de la libido es el “están confundidos”, considero que para que alguien “salga del closet” antes hubo un largo y detenido proceso de análisis e introspección al respecto, es algo que incluso muchas personas deciden guardarse para si mismas por el temor al qué dirán o peor aún al rechazo familiar. Si bien es cierto que quienes se identifican como homosexuales pasan por un periodo de duda o experimentación en relaciones heterosexuales, no significa que son bisexuales, asimismo, el que alguien bisexual este en una relación heterosexual no significa que deje de ser bisexual; es como quien disfruta de comer un sándwich de jamón y queso todos los días y decide empezar a comer solo de queso ¿Significa esto que ya no le gusta el jamón? Por supuesto que no.
También he de resaltar que la aceptación que recibe una mujer bisexual no es la misma que recibe un hombre, es mas, existe mayor visibilidad en torno a las mujeres que a los hombres. Personalmente, considero que esto va relacionado con el machismo que aun prevalece dentro de nuestra sociedad y como dentro de círculos sociales femeninos es más común ver comportamientos mas afectivos y cariñosos que fácilmente pueden ser asociados a un pequeño grado de atracción física, mientras, que en los círculos sociales meramente masculinos es más difícil ver dichos comportamientos porque “no son de macho”, un claro ejemplo está en preguntarle a una mujer si otra mujer es atractiva, normalmente la repuestas se va a limitar a “sí” o “no”, en cambio al preguntarle a un hombre si otro hombre es atractivo, lo más probable es que se sienta ofendido que se cuestione su “masculinidad y su hombría” o que de plano no le gustan los hombres, reforzando la idea machista de que al hombre solo le puede interesar la mujer o mujeres en plural.
Autor: Ainhoa Romero
Comentarios
Publicar un comentario