MENSTRUAR EN LA POBREZA

La menstruación, a pesar de ser una situación que más de la mitad del planeta experimenta, sigue significando un gran desafío para muchas personas. Como mujer que pasa esta situación, tengo claridad para decir que no es el momento más cómodo de tu vida, pero destaco que lo vivo desde el privilegio del acceso a poder tener higiene en el proceso. 

Productos para los períodos de menstruación. Foto: Entérate Mujer

El poder comprar una toalla sanitaria u otro tipo de producto higiénico para la menstruación, implica un gran privilegio, debido a que son productos demasiado costosos y de alta necesidad, esto sumado a que se necesita una fuente de agua continua para poder higienizar el área.

Si bien es cierto, menstruar es una situación que la mayoría de las mujeres vivimos desde muy temprana edad. Sin embargo, el vivir en una situación de pobreza e insalubridad indica factores de riesgos para las personas menstruantes en su salud.

Existen muchos estudios donde se demuestra que, en las áreas rurales y áreas con pobreza el acceso a productos higiénicos para menstruación de muy baja calidad, haciendo que cuando las mujeres pasan por su periodo utilicen trapos, hojas de periódicos, hojas de plantas u otro tipo de elementos para absorber la sangre menstrual, lo cual si no son adecuados puede causar infecciones urinarias y mucha incomodidad.

Puedo afirmar que existe dolor debido a que es un proceso de desprendimiento en una parte del cuerpo; como mujer que vive en la zona urbana y con un mediano poder adquisitivo, me puedo costear medicinas para el dolor y baños tibios para contrarrestar las fiebres que pueda llegar a tener, pero las mujeres de las zonas rurales y zonas en pobreza, tienen dos opciones:

1. Realizar tipos de infusiones naturales para el dolor si pueden conseguirlas hierbas adecuada.

2. Aguantar el dolor.

Esto hace que pase otro gran problema: la exclusión de la vida pública, ante no tener las condiciones para adquirir productos higiénicos y no tener un medicamento pare el dolor, las mujeres y niñas toman la decisión de dejar de asistir al colegio o al trabajo y esto puede afectar a futuro su desarrollo. 

Al analizar todas estas situaciones me doy cuenta que para las personas del mundo debería existir la menstruación digna, ya que no es un problema único de las mujeres y las personas menstruantes; todos deberíamos estar incluidos en poder garantizar un método digno de vida en esta situación.

Por ello, los productos sanitarios de uso menstrual deberían ser gratuitos, por la higiene y la salud de más de media población mundial, no debería estar solo dispuesta para la burguesía y los pudientes, eso hace que la menstruación digna sea un problema de derechos humanos.

Desde mi opinión, puedo asegurar que, aún siendo parte de un grupo con capacidad de comprar dichos productos, hace que me enfrente a decidir algo que necesito contra un paquete de toallas sanitarias. Así pues, menstruar en la pobreza representa una de las grandes faltas que tenemos como sociedad y el cómo nos permitimos que los demás se desarrollen. De 2 a 7 días sin escuela y sin trabajo es un sacrificio muy grande, la menstruación no es algo que se elige tener, ni los productos sanitarios son parte del ocio de las compras.

En conclusión, la menstruación es un acto involuntario del cuerpo y la higiene menstrual es una necesidad, no un lujo.

Autora: Hellen Mena 


Comentarios

Entradas más populares de este blog